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Mayo 22, 2017

TabbyStar: la estrella más rara del cielo

¿Tiene realmente una “megaestructura alienígena” orbitándola? Al parecer, se derrumba el mito.

por Néstor Espinoza*

¿Les suena el nombre “KIC 8462852”, o la “Estrella de Tabby” (Tabby’s Star, en inglés)? Probablemente no. Aún así, apuesto que sí recuerdan esa estrella que algunos medios dijeron hace algún tiempo podría tener una “megaestructura alienígena” orbitando a su alrededor. Pues bien, cualquiera sea la hipótesis, esta estrella es sin duda una de las más raras del cielo. Y ahora mismo, mientras leen esto, se están observando fluctuaciones fuera de lo común en esta estrella nuevamente, luego de varios años sin actividad.

¿Cómo sabemos? ¿qué cosas “raras” hace? ¿por qué es interesante? y... ¿tiene esta estrella realmente una “megaestructura alienígena” orbitándola?

Tabby’s Star (oficialmente KIC 8462852) es una estrella que fue observada por la misión Kepler de manera casi continua desde el año 2009 hasta el 2013 (la misión fue capaz de medir el brillo de esta estrella con increíble precisión cada media hora ¡por cuatro años!). El brillo en función del tiempo observado por la misión Kepler es bastante inusual. Acá se los muestro (sacado directamente del trabajo liderado por Tabetha Boyajian, y publicado el año 2016):

Se observa que en un transcurso de cuatro años, el brillo de la estrella cambió erráticamente en los puntos que se encuentran enumerados en azul. En 1, 2, 3, 4 y 6, el brillo de la estrella varió muy poco, del orden de un 0.2%. Para que se hagan una idea, esto es similar a la fluctuación que sucedería en una ampolleta si justo pasara una pulga. Es decir, prácticamente imperceptible para el ojo humano (nótese que además la estrella está a 1000 años luz de nosotros). Sin embargo, en los puntos indicados por 5, 7, 8, 9 y 10, los cambios en brillo son más pronunciados, llegando a caer en un 20% (similar al efecto que produciría una pelota de ping-pong frente a la misma ampolleta en el ejemplo anterior).

Aparentemente, estas fluctuaciones observadas en Tabby’s Star no parecen ser periódicas, es decir, no se repiten exactamente en el tiempo. De hecho, todos los cambios tienen formas ligeramente distintas y, en el transcurso de los cuatro años, ninguno parece repetirse exactamente. Esto es lo que nos dejó un poco perplejos a todos.

Si fuese un planeta el que está orbitando esta estrella, por ejemplo, veríamos cambios periódicos en el brillo. Cada vez que el planeta pasara, éste debería caer, tal cual pasa en la Tierra cuando vemos un eclipse solar. Además, la forma en que decae el brillo debería ser siempre la misma, porque un planeta, por ejemplo, tiene una forma bien definida, además de hacerlo simétricamente (es decir, cuando empieza a “caer” el flujo debería ser similar a cuando empieza a “subir”), pero como se ve en la figura, el fenómeno se da de forma totalmente extraña.

Tal como se pregunta Tabetha y su equipo en el artículo que publicaron, nos preguntamos todos: ¿dónde está el brillo de la estrella (“Where is The Flux?”, o como la llaman internamente..."WTF"?), ¿por qué varía así?, ¿qué se está “comiendo” la luz de esta estrella? Hay varias hipótesis.

La más plausible, es que se trata de objetos como cometas u otros similares que están actualmente fragmentándose. Éstos podrían, justamente, provocar curvas asimétricas como las observadas, pues el polvo que van dejando dejaría una “cola” de material que se “comería” el brillo de la estrella de maneras similares a las observadas. Además, como los cometas usualmente están lejos de las estrellas (los cometas en nuestro Sistema Solar, por ejemplo, están decenas de veces más lejos que la Tierra de nuestro Sol), eso explicaría por qué no vemos las fluctuaciones de forma periódica. En otras palabras, los cuatro años que la misión Kepler observó a Tabby no fueron suficientes para monitorear toda la vuelta de los cometas alrededor de su estrella madre (los de más corto periodo en nuestro Sistema Solar tardan entre 10 y 20 años en dar una vuelta al Sol).

La verdad es que dentro de las hipótesis menos plausibles está la de una megaestructura extraterrestre, pero como el mismísimo Jason Wright (el que propuso esta última idea) advierte, esta posibilidad debería usarse solo en última instancia.  (Tirón de orejas aquí para la prensa, que ha intentado venderle humo a la gente, literalmente, diciendo que Tabby’s Star es una megaestructura alienígena, o que es muy probable que lo sea, cuando en realidad la posibilidad de que lo sea es bien cercana a 0).

A estas alturas, probablemente se están preguntando por qué estoy escribiendo una columna sobre esto si es “noticia vieja” (del año pasado). Pues sucede que muchos equipos han seguido monitoreando la estrella usando telescopios terrestres durante estos años (incluída la mismísima Tabetha Boyajian), y en estos últimos días, la estrella volvió a mostrar una actividad muy similar a la observada por Kepler. Ésta fue inicialmente alertada por astrofísicos españoles del Instituto de Astrofísica de Canarias, lo que motivó a seguir su brillo con distintos equipos. Jason Wright, vía Twitter, nos comparte la siguiente imagen sobre el brillo de la estrella en función del tiempo medido hasta ayer:

Los puntos de colores representan los datos tomados por diversos telescopios, mientras en negro se muestra la forma observada por la misión Kepler. ¡Los datos se parecen mucho a lo observado hace cuatro años! Es decir, pareciera ser que, efectivamente, la señal observada podría ser periódica, lo que se estará confirmando en los próximos días.

Las observaciones del próximo 26 de Mayo serán particularmente muy importantes. Si se ve el mismo decaimiento en el brillo de la estrella, entonces podríamos afirmar que hemos encontrado el periodo del objeto que orbita a Tabby. Y no solo eso. Si se logra observar ese evento con distintos instrumentos (como se está intentando actualmente), esto incluso podría aclararnos de qué material está hecho el o los objetos que están orbitando a Tabby’s Star, debido a que la luz se comporta distinto según el material.

Esto podría, por fin, ayudarnos a entender qué es lo que está orbitando esta famosa y rara estrella, y posiblemente descartar la hipótesis de que se trate de una “megaestructura extraterrestre”. ¡A mantenerse atentos y atentas (especialmente en Twitter)!

*Néstor Espinoza – Astrónomo (PUC), Candidato a Doctor en Astrofísica (PUC) e Investigador del Instituto Milenio de Astrofísica (MAS) – twitter @nespinozap

 

Fuente: Portal Astronómico

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